Juanes cruza el atlántico por ensayo
Un enorme letrero inflable de color plateado, adorna la sala de la familia Aristizábal en Miami con el nombre DANTE. Alrededor hay varios ramos de flores y algunos globos ya desinflados en los que Luna y Paloma dibujaron caritas felices y el nombre de su nuevo hermanito con escasas 48 horas de nacido. Doña Alicia, abuela de otros siete, vigila de cerca el carrito azul en el que reposa su nuevo nieto arropado con una cobija azul, al que al parecer, nada le quita el sueño.
Karen, un tanto debilitada aunque bella, trata de consolar desde el sofá a Luna, la hija mayor, que llora y pelea en el suelo. Paloma, mientras tanto, anda por la casa feliz vestida de bailarina, mientras que los diminutos perros les buscan juego a los visitantes con sus juguetes de peluche y Juan Esteban (Juanes) voltea de un lado para el otro por la cocina, buscando su billetera, la que no ve hace ya varios días y que necesita para salir de viaje en unos minutos. Esta es una de las casas más felices del mundo, pues se respira la felicidad contagiosa de tener un nuevo miembro dormido en la sala, que será por mucho tiempo el centro de atracción más allá de los conciertos y la música del jefe del hogar, quien le pide permiso dulcemente a Luna para llevarse su computador prestado.
El viaje de Juanes es hasta España para un ensayo en Madrid, en donde lo esperan algunos miembros de su banda como el guitarrista Toby y la mayoría de los artistas que lo acompañarán en el concierto Paz sin Fronteras en La Habana, Cuba, el siguiente domingo 20 de septiembre, pues resulta más fácil para él cruzar el Atlántico dos veces en cuatro días, que desplazar un ejército de músicos hasta su encuentro, ya que la mayoría se encuentran alrededor de Europa en giras y promociones.
Mi presencia en su casa se debe a la necesidad de grabar una invitación en cámara a ver el concierto por la página especial www.yahoo-pazsinfronteras.com, la misma que él ha estado actualizando durante las útimas dos semanas desde de su mejor amigo, un iPhone al que le tiene conectados los audífonos que cuelgan en su cuello y desde el que se comunica además con sus seguidores en Facebook, Twitter y su e-mail, en el que tiene varios mensajes sin leer, entre ellos uno de Alfonso X y otro mío; lo noto mientras que digita uno nuevo para Olga Tañón y vamos hablando de “los nuevos medios sin intermediarios”, de la radio local de Miami, de discos de U2, de algunos amigos en común y de la posibilidad de que se una un 16º artista mexicano en Cuba a última hora.
Ha sido una maratón contra el tiempo y las adversidades que se formaron en el camino hacia el evento musical más polémico, diría yo, desde el reinado de belleza que hizo Pavarotti con U2 en Sarajevo. Juanes se despide, se va con su guitarra al hombro y una versión digital del libro “La Divina Comedia” en el bolsillo, para leer en el camino y pensar en su nuevo hijo, llendo hacia el horizonte, donde lo espera un avión, dos viajes, tres países, varios ensayos, y el sueño de realizar el concierto Paz Sin Fronteras en La Habana, Cuba, junto a sus amigos y sin ningún patrocinador que hubiera puesto una sóla marca comercial en la Plaza de la Revolución, sólo la de la música.

Vamos Juanes canta donde te de la gana lleva alegria y sintiendote tu satisfecho que importa lo demas,felicidades por la gran bendicion de tu bebe.